jueves, 25 de agosto de 2011

Permaneced sin hogar. Eso no significa no vivir en una casa. Simplemente que nunca os apeguéis a las cosas. Aunque viváis en un palacio, no os apeguéis a eso. Si llega el momento de irse, os vais... sin mirar atrás. Nada os retiene


"La dicha nunca tiene hogar, es vagabunda. La felicidad tiene un hogar, también la infelicidad, pero no la dicha. Es como una nube blanca sin raíces en ninguna parte.

En cuanto establecéis raíces, la dicha desaparece y empezáis a aferraros a la tierra. El hogar significa seguridad, comodidad, conveniencia. Y al final, si todas estas cosas quedan reducidas sólo a una, el hogar significa muerte. Cuanto más vivos estáis, más sin hogar os encontráis.

Ese es el sentido básico de un buscador: significa vivir en peligro, vivir en la inseguridad, vivir sin saber qué vendrá a continuación. Significa estar siempre disponible y siempre abierto a la sorpresa. Si se os puede sorprender, estáis vivos. Por eso un niño se encuentra más vivo que un anciano. Al anciano no se lo puede sorprender. Ha perdido la capacidad de asombro, y debido a eso también ha perdido la vida.

Asombrarse y vagar vienen de la misma raíz.  Una mente fija se vuelve incapaz de asombrarse porque ya ha perdido la capacidad de vagar. Así que si sois vagabundos, como una nube, cada momento os aportará sorpresas infinitas.Permaneced sin hogar. Eso no significa no vivir en una casa. Simplemente que nunca os apeguéis a las cosas. Aunque viváis en un palacio, no os apeguéis a eso. Si llega el momento de irse, os vais... sin mirar atrás. Nada os retiene. Utilizáis todo, disfrutáis todo, pero seguís siendo el maestro".

OSHO 
Día a día. 365 meditaciones para el aquí y el ahora

así como en la naturaleza la primavera no resplandecerá en su belleza sino ha habido inviernos y otoños bien vividos, así no creceremos integralmente si no aceptamos la experiencia del dolor y las pérdidas en nuestra vida...

Los seres humanos transitamos a través de estaciones, igual que la naturaleza; primaveras, veranos, otoños, inviernos interiores, una y otra vez, sin embargo, nunca una primavera o un invierno es igual a otro puesto que si nos permitimos vivirlos en plenitud y adquirir el regalo de experiencia y aprendizaje que nos dejan, iremos inevitablemente transitando hacia la sabiduría, la aceptación de los ciclos y de la vida con todo lo que nos trae como una inmensa oportunidad de evolución y aprendizaje.

En las primaveras de nuestra vida florecemos de pujanza, creatividad, entusiasmo por expresar, realizar, nos sentimos plenos de vitalidad y energía. Son tiempos de gran actividad y potencia, de dar a luz y concretizar cosas que estaban como ideas o proyectos latentes.

Los veranos son etapas más quietas en que descansamos en la plenitud de lo logrado, donde los frutos maduran lentamente, donde tenemos la sensación de trabajo realizado, de estar cosechando.

Los otoños personales son tiempos en que los vientos de la vida nos obligan a soltar todo aquello que ya está marchito, lo que debe ser dejado atrás en el proceso del Alma. Son tiempos en que se cierran etapas ya sea de cosas concretas, como el fin de un trabajo, o una relación; o de aspectos interiores como una postura ante la vida, creencias, intereses, certezas, motivaciones. Son tiempos de despedida, generalmente nostálgicos, o tristes, o directamente de mucho dolor, como cuando se muere un ser querido. Otoño es tiempo de soltar, de desprenderse, de aceptar que las cosas se terminan. Son tiempos muchas veces de crisis y confusión, en que sentimos que nos estamos desarmando, que todo lo que parecía estable y seguro se derrumba. La gran enseñanza que nos traen los otoños de la vida es aprender a soltar, a confiar profundamente en las transformaciones de la vida.

Nuestros inviernos nos llaman a aquietarnos, estar para adentro, no hay energía ni ganas de hacer, o relacionarnos, la expresión y la creatividad bajan su volumen e intensidad y necesitamos estar más en soledad, con nosotros mismos, en silencio, aparentemente detenidos, nutriéndonos interiormente, sintiéndonos o reflexionándonos a nosotros mismos.

Es común que no tengamos problemas con la aceptación de nuestros veranos o primaveras, pero que tendamos a reprimir y negar los otoños e inviernos. No se ve bien ante los ojos de los otros la tristeza, el conflicto, la vulnerabilidad, la duda, la energía baja. Sin embargo, así como en la naturaleza la primavera no resplandecerá en su belleza sino ha habido inviernos y otoños bien vividos, así no creceremos integralmente si no aceptamos la experiencia del dolor y las pérdidas en nuestra vida.

No es la idea tampoco dejarse poseer a tal punto por los ciclos que perdamos completamente el centro, como quizás nos ocurra cuando somos muy jóvenes y estamos experimentando nuestras primeras estaciones, donde la euforia de la primavera personal nos lleva a excesos en que nos herimos y herimos a otros, o donde el invierno nos deja inmovilizados en estados depresivos que no nos dejan salir de la cama. Se trata de que el yo –consciente se permita vivir cada etapa, sin negarla, o evadirla, dándole espacio y entendiendo el regalo que nos trae.


Patricia May - Estaciones
www.patriciamay.cl







GRACIAS ROSANNA!!!

miércoles, 24 de agosto de 2011

CHOPRA: EJERCICIO PARA AQUIETAR LA MENTE


¿ME RECOMIENDA ALGÚN CURSO INTERESANTE?....: "TOME CONCIENCIA DE SU RESPIRACIÓN TANTAS VECES COMO LE SEA POSIBLE, CADA VEZ QUE RECUERDE HACERLO. HÁGALO DURANTE UN AÑO Y SERÁ UN MEDIO DE TRANSFORMACIÓN MUCHO MÁS PODEROSO QUE ASISTIR A TODOS ESOS CURSOS... "


"...ALGUIEN ME MOSTRÓ HACE POCO EL PROSPECTO DE UNA ORGANIZACIÓN GRANDE. AL HOJEARLO ME IMPRESIONÓ LA GRAN DIVERSIDAD DE SEMINARIOS Y TALLERES IMPORTANTES ... LA PERSONA ME PIDIÓ SI LE PODÍA RECOMENDAR UNO O DOS CURSOS. "NO SÉ" LE RESPONDÍ, "TODOS SUENAN MUY INTERESANTES". "PERO SÍ SÉ LO SIGUIENTE", AÑADI, "TOME CONCIENCIA DE SU RESPIRACIÓN TANTAS VECES COMO LE SEA POSIBLE, CADA VEZ QUE RECUERDE HACERLO. HÁGALO DURANTE UN AÑO Y SERÁ UN MEDIO DE TRANSFORMACIÓN MUCHO MÁS PODEROSO QUE ASISTIR A TODOS ESOS CURSOS... Y NO VALE NADA"

AL TOMAR CONCIENCIA DE LA RESPIRACIÓN APARTAMOS LA ATENCIÓN DE LOS PENSAMIENTOS Y CREAMOS UN ESPACIO. ES UNA FORMA DE GENERAR CONCIENCIA. SI BIEN LA CONCIENCIA PLENA EXISTE YA COMO NO MANIFIESTA, ESTAMOS AQUÍ EN ESTE MUNDO PARA TRAER CONCIENCIA A ESTA DIMENSIÓN.

...RESPIRAR NO ES REALMENTE ALGO QUE HAGAMOS, SINO ALGO QUE PRESENCIAMOS MIENTRAS SUCEDE. LA RESPIRACIÓN SUCEDE ESPONTÁNEAMENTE. LA INTELIGENCIA DE NUESTRO CUERPO SE ENCARGA DE ELLA. NO HACE FALTA ESFUERZO ALGUNO...EL HECHO DE TOMAR CONCIENCIA DE LA RESPIRACIÓN NOS OBLIGA A ESTAR EN EL MOMENTO PRESENTE, LA CAVE DE TODA TRANFORMACIÓN INTERIOR... PODRÁ NOTAR QUE NO PUEDE PENSAR Y TOMAR CONCIENCIA DE LA RESPIRACION AL MISMO TIEMPO..."



(ECKHAR TOLLE - "UNA NUEVA TIERRA-UN DESPERTAR AL PROPÓSITO DE LA VIDA")
http://conciencia-donca.blogspot.com/

EL DESAPEGO


LAS PERSONAS PUENTE


martes, 23 de agosto de 2011

LAS DIFICULTADES NO SON OBSTÁCULOS EN EL CAMINO HACIA NUESTRA PLENITUD... SON EL CAMINO. ... QUIZÁS DE LO QUE SE TRATE ES NO BUSCAR "SEGURIDADES" SINO APRENDER A VIVIR A LA INTEMPERIE...


"LOS DOLORES SON INEVITABLES ... 
PERO EL SUFRIMIENTO SE ELIJE"


Vive todo lo que puedas; no hacerlo es una equivocación. No importa mucho lo que hagas, siempre que tengas tu vida. Si no has tenido eso, ¿qué has tenido?… …El momento apropiado es cualquier momento, que uno aún tiene la suerte de tener… ¡Vive!




Evitar el momento presente, es casi una enfermedad en nuestra cultura, y continuamente se nos condiciona a sacrificar el presente por el futuro. Si llevamos esta actitud a sus conclusiones lógicas; nos daremos cuenta de que se trata no sólo de evitar el goce ahora, sino de evadirse para siempre de la felicidad. Cuando llega el futuro, éste se convierte en presente y debemos usarlo para preparar el futuro. La felicidad es algo que sucede en el mañana; o sea, algo elusivo, falaz. La enfermedad de evitar el momento presente adquiere muchas formas. He aquí, cuatro ejemplos típicos de comportamiento evasivo:
 
Una de las maneras de combatir la inmovilización; por pequeña que sea, es aprendiendo a vivir en el momento presente. Vivir el momento presente, ponerte en contacto con tu “ahora” constituye, el meollo de una vida positiva. Si lo piensas, te darás cuenta de que en realidad no existe otro momento que puedas vivir. El ahora es todo lo que hay; y el futuro, es simplemente otro momento presente para ser vivido cuando llegue. Una cosa es segura; que no puedes vivirlo, hasta que aparezca realmente. El problema reside en el hecho de que vivimos en una cultura que quita importancia al presente, al ahora. ¡Ahorre para el futuro! ¡Piense en las consecuencias! ¡Piense en el mañana! ¡Prepárese para su jubilación!
La señora Sally Forth, decide irse al bosque a respirar aire puro, gozar de la naturaleza y ponerse en contacto, con sus momentos presentes. Mientras pasea por el bosque, deja divagar su mente y la enfoca en todas las cosas que debería estar haciendo en su casa. Los niños, la compra, la casa, las cuentas que hay que pagar, ¿estará todo bien? Luego, en otros momentos, su mente se proyecta hacia todas las cosas que tendrá que hacer, cuando salga del bosque. Se perdió el presente, ocupado por sucesos pasados y futuros; y la encantadora y rara ocasión de disfrutar de un momento presente en contacto con la naturaleza, se ha perdido.

Puedes disfrutar maravillosamente del momento presente; ese tiempo huidizo que siempre está contigo, si te entregas completamente a él, si te “pierdes” en él. Absorbe todo lo que te brinda el momento presente; y desconéctate, del pasado que ya no existe y del futuro que llegará a su tiempo. Aférrate al momento presente, como si fuera el único que tienes. Y piensa que recordar, desear, esperar, lamentar y arrepentirse, son las tácticas más usuales y más peligrosas para evadir el presente.

La señora Sandy Shore, se va a las islas para disfrutar de unas vacaciones; y se pasa todo el tiempo bronceándose al Sol, no por el placer de sentir los rayos de sol sobre su cuerpo, sino que anticipándose a lo que dirán sus amigos cuando vuelva a casa con un precioso bronceado. Su mente está concentrada en el futuro; y cuando ese momento futuro llegue, ella sentirá no poder estar de vuelta en la playa tomando el sol.
 
A menudo, la evasión del presente conduce a una idealización del futuro. En el futuro; en algún momento maravilloso del futuro, cambiará la vida, todo se ordenará y encontrarás la felicidad. Cuando llegue ese momento tan importante y suceda lo que esperas –tu graduación del colegio o Universidad, el matrimonio, un niño, un ascenso-, entonces empezará la vida en serio. Y lo más probable, es que cuando llegue ese momento y ocurra el suceso esperado, tendrás una gran desilusión. Nunca podrá ser lo que esperabas.

Claro, que cuando algo que te sucede no está a la altura de tus expectativas, puedes librarte de la depresión que ello te produce empezando a idealizar de nuevo. No dejes que este círculo vicioso, se convierta en un estilo de vida para ti. Interrúmpelo ya ahora mismo y estratégicamente con algo que te llene; y te haga sentirte realizado, en el momento-presente.
Hace años; en 1903, Henry James dio estos consejos en su novela “Los Embajadores:”

Vive todo lo que puedas; no hacerlo es una equivocación. No importa mucho lo que hagas, siempre que tengas tu vida. Si no has tenido eso, ¿qué has tenido?… …El momento apropiado es cualquier momento, que uno aún tiene la suerte de tener… ¡Vive!
 
Si miras hacia atrás; lo que ha sido tu vida, como lo hizo Ivan Ilich en la novela de Tolstoi, descubrirás que es muy raro que te lamentes o arrepientas por algo que has hecho. Es lo que no has hecho, lo que te atormentará. O sea, que el mensaje está muy claro. ¡Hazlo!!¡Haz cosas! Valora el momento presente. Aférrate a cada momento de tu vida y saboréalo. Dale importancia, valoriza tus momentos presentes. Piensa que si los desperdicias con actitudes auto-frustrante, los habrás perdido para siempre. La gente que sabe coger al vuelo ese momento presente y sacar de él todo el provecho posible, “maximizarlo”, es la gente que ha escogido vivir una vida libre, eficiente, efectiva y plena. Y ésa, es una elección que todos y cada uno de nosotros podemos hacer.
WAYNE DYER

Cuando mi alma llegó a la Escuela Tierra, eligió algu­nas lecciones difíciles. Me llevó muchos años aprender a ver las bendiciones ocultas en esas experiencias. Cuando pude comenzar a comprender sinceramente su finalidad, y a sentir gratitud por ellas, escapé de la oscuridad de la pri­sión en la que me había encerrado al sentirme una victima y entré en la luz de la libertad y la alegría.


La gratitud y la confianza están estrechamente ligadas. Para sentirme agradecida por todas las cosas y personas de mi vida necesito confiar en que el Universo tiene sentido, en  que todo lo que mi alma ha elegido experimentar durante esta vida es en definitiva para mi Mayor Bien. Confió en que, cuando parece que fracaso, sólo estoy aprendiendo. Me esfuerzo muchísimo por bendecir mi vida tal como es, tanto lo que llamamos triunfos como los supuestos desas­tres. Con frecuencia me viene a la mente un verso del poema de Kipling «Si»; «Si cuando te encuentras con el triunfo y el desastre logras tratar a esos dos impostores del mismo modo... ».
Cuando me recuerdo a mí misma que soy una alumna de la Escuela Tierra y que he elegido aquellas lecciones que van a favorecer el propósito de mi alma, estoy más dispuesta a bendecir todas las circunstancias de mi vida. Naturalmen­te, hay una parte de mí menos iluminada que a veces se pre­gunta: « ¿Por qué habré elegido esta desgracia?». Pero la gra­titud por la justicia definitiva del Universo y la confianza en ella son el mejor antídoto para las venenosas emociones de la autocompasión y el resentimiento. Me resulta imposible sentir gratitud y emociones negativas al mismo tiempo. Elisabeth Kúbler-Ross nos dice: «Si cubres los desfiladeros para protegerlos de los vendavales, jamás vas a ver la belleza de sus esculturas». He aprendido a bendecir y agradecer los vendavales que han dado forma a mi vida.

Cuando mi alma llegó a la Escuela Tierra, eligió algu­nas lecciones difíciles. Me llevó muchos años aprender a ver las bendiciones ocultas en esas experiencias. Cuando pude comenzar a comprender sinceramente su finalidad, y a sentir gratitud por ellas, escapé de la oscuridad de la pri­sión en la que me había encerrado al sentirme una victima y entré en la luz de la libertad y la alegría.

Aunque en mi certificado de nacimiento se estampó la palabra «ilegítima», ahora me siento agradecida porque sé que Dios no tiene ningún hijo ilegítimo. Reconozco la pre­sencia vivificadora de Dios y mi dignidad innata cuando llevo a cabo mis tareas legítimas en la Escuela Tierra. Aun­que de niña sufrí maltratos físicos y abusos sexuales, me siento agradecida porque ahora sé que mi espíritu es indes­tructible y no puede dañarlo nada que se haga al Traje que llevamos en la Tierra. Aunque he experimentado «fraca­sos» en mis relaciones, agradezco que todas ellas me hayan proporcionado oportunidades únicas para practicar el amor y el perdón, y para conocerme a mí misma con más profundidad. Me siento agradecida porque puedo apren­der de las relaciones después que han acabado.

Richard, mi hijo mayor, murió cuando tenia nueve años, y me siento muy agradecida porque sé que cada alma elige sus experiencias en la Escuela Tierra, entre ellas la forma y el momento de abandonar el plano terrestre, En realidad, la muerte no existe; el alma es eterna, no tiene edad, y el amor no conoce barreras de espacio ni de tiem­po. Robert, mi segundo hijo, casi murió a los dos años, y a consecuencia de la enfermedad que sufrió, le quedaron lesiones cerebrales. Me siento agradecida porque sé que Robert eligió esta lección en la Escuela Tierra y que yo, como madre suya, elegí tener esa experiencia con él. He sufrido mucho viéndolo debatirse entre la vida y la muerte, pero me ha necesitado y me ha reclamado, y así me ha enseñado el amor incondicional. ¡Qué regalo más fabuloso!

Al mirar mi vida retrospectivamente, veo la belleza que han esculpido los vendavales. Confío en que los retos presentes y futuros van a hacer que mi alma crezca más. Mi corazón está henchido de gratitud por todas las personas y todas las circunstancias de mi vida, porque ahora com­prendo su Finalidad Superior. Mi corazón rebosa de grati­tud por el Amor Divino que nos envuelve, nos guía, nos protege y nos sostiene a todos.


Julie Keene "Bendito sea todo !"  (del libro GRATITUD, de Louise Hay)

LA RESPIRACIÓN COMO MEDIO PARA LA RECONECCIÓN

lunes, 22 de agosto de 2011

¿Puedes aceptar que este momento es como es y no confundirlo con la historia que la mente ha creado a su alrededor? La rendición llega cuando dejas de preguntar: «¿Por qué me está pasando esto a mí?»


...La rendición se vuelve mucho más fácil cuando te das cuenta de la naturaleza efímera de todas las experiencias, y de que el mundo no puede darte nada de valor duradero. Entonces sigues conociendo gente, sigues teniendo experiencias y participando en actividades, pero sin los deseos y miedos del ego. Es decir, ya no exiges que una situación, persona, lugar o suceso te satisfaga o te haga feliz.  Dejas ser a su naturaleza pasajera e imperfecta. Y el milagro es que, cuando dejas de exigirle lo  imposible,  cada situación, persona, lugar o suceso se vuelve no sólo satisfactorio, sino también más armonioso, más pacífico. 
...Rendirse es rendirse a este momento, no a una historia a través de la cual interpretas este momento y después tratas de resignarte a él....
Por ejemplo, puede que estés tullido y que ya no puedas caminar. Tu estado es lo que es. Tal vez tu mente esté creando una historia que diga: «A esto se ha reducido mi vida. He acabado en una silla de ruedas. La vida me ha tratado con dureza, injustamente. No me merezco esto.» 
¿Puedes aceptar que este momento es como es y  no confundirlo con  la historia que la mente ha creado a su alrededor? 
La rendición llega cuando dejas de  preguntar: «¿Por qué me está pasando esto a mí?»
ECKHART TOLLE

sábado, 20 de agosto de 2011

VISUALIZA LO QUE QUIERES EXPERIMENTAR - VIBRA SABIENDO QUE YA LO TIENES (Y ASÍ ES), Y PERMÍTELO EN TU VIDA, RENUNCIANDO A TUS VIEJOS CONDICIONAMIENTOS LIMITADORES - AQUÍ VA UNA DIVERTIDA FORMA


TODO CAMBIA Y SE TRANSFORMA. INDAGA QUE ES LO QUE PERMANECE...


Tu cuerpo experimenta dos clases de sensaciones: una es la sensación del bienestar, y la otra es la sensación del malestar. En el momento que tomas una decisión conciente, ponle atención a tu cuerpo y pregúntale, ‘si tomo esta decisión ¿Qué pasará?’ Si tu cuerpo te manda señales de bienestar, es la decisión correcta. Si tu cuerpo te envía señales de malestar, entonces no es la decisión apropiada. (D. Chopra)


Nadie puede destruirte salvo tú; nadie puede salvarte excepto tú....


"Durante tan sólo veinticuatro horas, prueba lo siguiente: aceptación total; suceda lo que suceda. Si alguien te insulta, acéptalo, no reacciones y observa lo que ocurre. De repente notarás que fluye en tu interior una energía que nunca antes habías notado.
Cuando te sientes débil y alguien te insulta, te molestas y empiezas a pensar de qué manera tomarás venganza; esa persona te ha atrapado y, en adelante, no harás otra cosa que darle vueltas y más vueltas. Durante días, noches e incluso años, no podrás dormir y tendrás pesadillas. Hay gente capaz de desperdiciar toda su vida por una nimiedad insignificante, como que alguien le haya insultado. Basta con volver la vista hacia tu pasado para recordar unas cuantas cosas. Cuando eras un chiquillo, el maestro te llamó idiota en clase y todavía lo recuerdas con rencor. Tu padre dijo algo, pero tus padres lo han olvidado y no logran recordarlo ni aunque tú se lo recuerdes. Tu madre te lanzó determinada mirada y desde entonces te ha acompañado la herida, que sigue abierta, en carne viva, y explotarás con sólo que alguien la roce. No dejes que la herida se extienda, no permitas que te esclavice. Busca las raíces; acércate al Todo. Durante veinticuatro horas –sólo veinticuatro horas– trata de no reaccionar, de no rechazar nada; pase lo que pase. Si alguien te empuja y te derriba, ¡cáete! Luego levántate y vete a casa. No hagas nada al respecto. Si alguien te agrede, inclina la cabeza y acéptalo con gratitud. Vete a casa, no hagas nada; aunque sólo sea durante veinticuatro horas, y experimentarás un arrebato de energía que nunca antes habías conocido: una nueva vitalidad que surge de las raíces, y una vez que la hayas conocido, una vez que la hayas experimentado, tu vida cambiará. Luego te reirás de todas las tonterías que venías haciendo: de todos los rencores, reacciones y venganzas con las que te habías estado destruyendo. Nadie puede destruirte salvo tú; nadie puede salvarte excepto tú...."
OSHO

viernes, 19 de agosto de 2011

Tú nunca has cometido ningún error. Jamás. Nunca has hecho nada malo. De qué te sientes culpable? Todas tus equivocaciones, tus fracasos y tus errores son lo que se llama, apropiadamente, «pasos hacia Dios», paso a paso.


Al crear el hombre la noción de lo bueno y lo malo, lo perfecto y lo imperfecto, también ha creado las trampas llamadas culpabilidad y remordimiento que han hecho siempre tan difícil progresar en la vida. Pero yo te digo: cualquier cosa que hayas hecho -a través de la virtud de tus muchas vidas en este plano- nunca ha sido mala, ni tampoco buena. Ha sido simplemente una experiencia de la vida que te ha ayudado a llegar a ser quien eres ahora, y eso es, en verdad, la cosa más preciosa y maravillosa. Porque tú eres en este ahora, lo más grandioso que has sido nunca desde que empezaste este camino extraordinario, ya que tu sabiduría es mayor de lo que nunca ha sido.

Todo lo que tú has hecho, yo también lo hice. Y cada uno de tus errores, yo cometí los mismos. Y todo aquello que has juzgado en ti por carecer de fuerza y virtud, yo también lo juzgué. Pero yo nunca habría conocido la fuerza de mi ser si no hubiera conocido mi debilidad. Nunca habría amado la vida si no la hubiera visto desprenderse de mí. Y nunca habría sido capaz de abrazaros a todos vosotros si no hubiera despreciado la crueldad del hombre.

Cualquier cosa que hayas hecho, por vil o miserable que haya sido, la hiciste simplemente con el fin de crear un aprendizaje para ti mismo. Y a lo largo de ese aprendizaje te has dañado, dolido, entristecido, y te has degradado a ti mismo y, sin embargo, te has elevado por encima de ello, porque aquí estás ahora, dispuesto a conocer y abrazar la belleza que tú eres.

Todos aquellos en lo que sientas que has fallado o hecho algo malo, deseo que observes lo siguiente:

Tu alma fue creada para almacenar la emoción de cada pensamiento -cada dimensión de Dios- que aceptaste a través del Dios o espíritu de tu ser. Cada pensamiento que aceptaste y sentiste en tu alma, pero que aún tengas que entender completamente, tu alma te presionará a experimentarlo. ¿Para qué? Para obtener el entendimiento emocional completo de todos los aspectos de ese pensamiento, visto sólo a través de la virtud de la experiencia, que es la virtud llamada vida.

Has sido impulsado a lo largo de la eternidad a evolucionar y a extender la vida hasta la creatividad, y a experimentar cada manifestación de esa creatividad, desde el pensamiento hasta la luz, hasta la materia, hasta la forma y otra vez de vuelta hasta el pensamiento; desde el amor y la alegría, hasta la envidia, el odio y la tristeza, y de nuevo a la alegría. Tu alma te ha impulsado de experiencia en experiencia, de aventura en aventura, para poder realizarse a sí misma con el entendimiento completo de cada forma de pensamiento -cada actitud, cada emoción- para que así puedas conocer y entender la totalidad del pensamiento, que es la totalidad de Dios, la totalidad del Yo.

Tu alma anhela todo aquello que no ha experimentado. Cuando tu alma anhela una experiencia, ello significa que necesita información emocional sobre esa experiencia. Por eso, tu alma creará un sentimiento -llamado deseo- que cautiva la totalidad de tu ser y te impulsa hacia una aventura, una experiencia. Entonces, cuando la experiencia ha terminado y las emociones se calman, has obtenido, gracias a esa experiencia, un tesoro mucho más valioso que todo el oro de este plano, te ha hecho avanzar hasta la sabiduría; lo cual indica que tu alma dice que ya nunca más tendrás que experimentar eso otra vez, pues has adquirido todo el entendimiento de ello. Entonces, tu alma perseguirá otro anhelo, y serás impulsado a hacer otras cosas, porque lo necesitas, lo quieres, porque el fuego dentro de ti te impulsa a experimentar toda la vida.

Ahora, ¿piensas que alguna vez te aventuraste a experimentar algo sabiendo que te haría daño o que ibas a fracasar? No. Siempre te has embarcado en cada aventura con gran curiosidad, interés y placer. Y aunque al principio el resultado era un tanto incierto, la emprendiste simplemente porque nunca lo habías hecho antes. La experiencia era nueva y excitante y querías aprender de ella. Y aunque la aventura pudo causar dolor, eso te ayudó a comprender la emoción llamada «dolor», lo que aumentó tu entendimiento de la vida. Así pues, esa experiencia tuvo un propósito en tu vida. Luego te embarcaste en la siguiente aventura que tu alma te impulsó a experimentar, para vivir otra aventura en la emoción y el entendimiento. Y eso te proporcionó más felicidad y realización en tu alma.

Cada cosa que haces, en el preciso instante en que la estás realizando, sabes en tu alma que la experiencia es buena para ti. Es sólo después de haber experimentado la aventura, y los sentimientos derivados de ella se han transformado en sabiduría, cuando averiguas que quizás lo hubieras podido hacer mejor o de otra forma. Pero nunca habrías sabido que había un mejor camino si no te hubieras embarcado primero en la experiencia y obtenido de ella la joya de la sabiduría. ¿Y debe alguien ser juzgado por eso? No, porque eso se llama inocencia, y también educación.

El fracaso es una realidad sólo para aquellos que creen en él. Pero nadie realmente fracasa en la vida. Jamás. A pesar de cada cosa que hayas hecho, ya sea miserable, despreciable o a escondidas -que realmente no lo es-, sigues vivo, y eso es algo milagroso. Fracasar significaría detenerse, sin embargo, nada puede parar, porque la vida es siempre continua; avanza a cada momento. Por eso, nunca puedes permanecer estancado o retroceder en la vida, ya que cada momento de la expansión continua de la vida siempre trae más y mayor entendimiento.

Tú nunca has fracasado. Siempre has aprendido. ¿Cómo podrías saber lo que es la felicidad si nunca has sido infeliz? ¿Cómo sabes cuál es tu meta sino una vez que la alcanzaste y te diste cuenta de que era un color diferente del que habías imaginado?

Tú nunca has cometido ningún error. Jamás. Nunca has hecho nada malo. De qué te sientes culpable? Todas tus equivocaciones, tus fracasos y tus errores son lo que se llama, apropiadamente, «pasos hacia Dios», paso a paso. Y sólo has llegado a saber todo lo que ahora sabes a través de haber dado todos los pasos.

Si piensas que has fracasado en la vida o hecho algo equivocado, disminuyes tu capacidad de percibir tu propia grandeza interna y externa, y tu importancia para la totalidad de la vida. Nunca desees suprimir nada de tu pasado -ni una sola cosa- porque la ficción de todas tus experiencias, sublimes o desgraciadas, ha producido dentro de tu alma las magníficas y hermosas perlas de la sabiduría. Esto quiere decir que ya nunca tienes que volver a soñar esos sueños, ni crear esos juegos, o experimentar esas experiencias, pues ya las has experimentado y sabes lo que se siente, tienes en tu alma su información; se llama sentimientos, el tesoro más auténtico de la vida.

Yo estoy aquí para decirte que se te ama incluso más allá de lo que entiendes que es el amor, pues siempre se te ha visto como un Dios que lucha por entenderse a sí mismo. Y de cada experiencia de todas tus vidas, has adquirido conocimiento, sabiduría; has dado algo al mundo, has añadido algo a la virtud de la vida que se despliega.

Tu vida ha sido un maravilloso espectáculo del fuego que vive dentro de ti. Debería ser contemplada con reverencia, santidad y divinidad. Porque sin importar lo que hagas, siempre eres Dios. Sin importar la máscara que lleves, eres Dios. No importa qué tipo de relación estés experimentando, sigues siendo Dios.

Tú eres merecedor de las aventuras de esta vida, de cada una de ellas. Y más aún, eres merecedor de las espléndidas aventuras que todavía te esperan. Pero nunca te convertirás en el Yo Soy ni entrarás por las puertas de la eternidad hasta que te des cuenta de que todo lo que has hecho, lo has hecho simplemente para adquirir la comprensión del Dios que eres, que se demuestra aquí y ahora por la virtud de todas tus experiencias sobre la plataforma llamada vida.

Así que tú, que llevas un abrumador bagaje de cargas sobre tus espaldas, si eso te hace feliz, que así sea. Pero si has aprendido todo lo que se puede aprender de ellas y estás cansado de ellas, deshazte de ellas. ¿Cómo? Amándolas, abrazándolas y permitiéndoles vivir en tu ser. Cuando hayas hecho eso, no te retendrán nunca más. Y a partir de ahí, la maravilla de la vida puede verse con ojos claros, el amor puede sentirse sin juzgarlo, y la alegría de ser se convierte en el poder del saber interior ilimitado.

Abraza tu vida. Sabe que eres divino y que la fuerza de tu ser está ahí gracias a todo lo que has hecho. Termina con la culpabilidad. Termina con la farsa de la pena por uno mismo. Deja de poner cargas sobre ti mismo. Deja de echarle la culpa a los demás. Toma las riendas. Te pertenece.

Sigue a tu corazón, a tus sueños, a tus deseos. Haz lo que tu alma te pida que hagas, no importa lo que sea, y hazlo hasta el final; entonces continuarás con otra aventura. Nunca serás juzgado a menos que aceptes los juicios de aquellos a tu alrededor. Y si aceptas su juicio, es únicamente tu voluntad hacer eso por la experiencia.

Llegará un momento, en esta vida o en las próximas, en el que habrás alcanzado ese punto donde ya no tienes el deseo de hacer esto o aquello, sino simplemente «ser». Nunca más maldecirás o juzgarás a la prostituta, al ladrón, al asesino o al país que está en guerra. Habrás vivido todas esas cosas y sabrás lo que se siente al serlas. Estarás tan completo con las experiencias de este plano, que ya no habrá nada que te arrastre otra vez aquí para experimentar. Entonces partirás hacia nuevas aventuras en planos superiores de existencia.

RAMTHA

No te pierdas en medio de las cosas; permanece alerta, permanece distante.


"Empieza a vivir una vida consciente. Haz lo que estás haciendo, pero hazlo como si fueras un testigo de ello: obsérvalo, continúa observándolo en silencio. No te pierdas en medio de las cosas; permanece alerta, permanece distante. Empieza con las pequeñas cosas: caminar por la calle, comer, tomar un baño, coger la mano de un amigo, hablar, escuchar; pequeñas cosas, pero permanece, recupéralo otra vez, encuéntralo otra vez. Esto es lo que el Buda llama plena atención, lo que Gurdjieff llama recuerdo de sí. Continúa recordando que eres un testigo. Al comienzo es arduo, duro, porque nuestro sueño es prolongado. Hemos dormido por muchas vidas; nos hemos acostumbrado a dormir, estamos roncando, metafísicamente. Es una cosa difícil, pero si lo intentas, poco a poco un rayo de atención empezará a entrar en tu ser. Es una posibilidad; difícil, pero posible, no es imposible. Y es lo más valioso que hay en la vida".



Osho
El sendero del Tao

miércoles, 17 de agosto de 2011

Sin ti nada hubiera sido lo mismo...

En una esquina, de esas esquinas de la vida que todos conocemos, se encontraron de frente. Se miraron. Se recorrieron mutuamente. Se sintieron. Por unos instantes ninguno supo que decir. Nunca habían tenido la posibilidad de verse, al menos de esa manera. Él quería aparentar suficiencia, y alguna superioridad. ELLA sólo brillaba. Brillaba en una Luz de paz, que no era de esa paz que se solía sentir por esas esquinas. Enseguida, Él sacó a relucir los métodos hipnóticos y somníferos que mejor maneja. Así acudió al pasado, a la nostalgia, a lo que podría haber sido, a lo que fue y ya no es; para reforzar, sacó al futuro, y así puso en escena a la intranquilidad del mañana, a la ansiedad, a los problemas, y al juicio. Resaltó con vehemencia los "deberías" y "tendrías". Sacó a la resistencia a lo que es, e insistió en la competencia y en no permitirse. Y como creía que no alcanazaría sacó la  idealidad de cómo deberían ser las cosas; remarco el esfuerzo, al bien y al mal, y se ocupó claramente de hacer hincapié en el valor de la individualidad y en la idea de fragmentación. Sostuvo con vehemencia que la vida real estaba en el afuera,  destacó la fama y la belleza como modelos a seguir, y se refirió al éxito, y al fracaso, y sin vacilar sostuvo que la felicidad era un bien para alcanzar. Habló del tiempo que tenían y de la necesidad de pensar todo, y de de los beneficios del parloteo mental, de la queja y del chisme. De la importancia de ser lo que los demás esperan de uno. De los beneficios del hacer constante y del tener, como modos de fines en sí mismos. De lo creativo de hacer algo solo pensando en el resultado. Del valor de la depresión. Pero ELLA brillaba sin inmutarse, y su Paz sólo quería amar ese encuentro; agradecida lo miraba y sólo quería abrazarlo. Cada vez que lo miraba, Él se desconcertaba, porque esa Luz le iba haciendo perder sus fuerzas, y entonces decidió apartarle la vista, aunque ninguno tenía ojos físicos. Y en un último intento sacó lo que creía eran sus armas más letales para dominar y manipular: el miedo y la razón. Presentó el miedo en una gama tan amplia de disfraces, que a Ella hasta le pareció divertido. Y utilizó su lógica y razón con tanta pasión, que por un instante Ella pensó que quizás Él realmente creía que podía controlar algo, o crear algo. 
Luego, muy irritado, le gritó: 
- Tu sin mi no serías nadie, ni nada!



Y pese a los esfuerzos de Él, en esa esquina se escuchó un profundo silencio. Una quietud intolerable. Intolerable para Él. Como intolerable le era el Amor radiante que ella le mandaba. Y aunque quería destruir ese silencio, y hacer algo, y se esforzaba para que no se lo descubriera, y para que no existiera ese presente,.... ya no pudo y le dijo, bajando la cabeza:
- Alma... perdóname. Durante siglos intenté anular el Ser que eres. Pero no soporto más el esfuerzo que estoy haciendo ya. Me rindo a tu Amor Divino, y ya no quiero seguir con esto.
Y luego de un momento, el Alma, sin decir nada, le dijo: 
-Amado Ego, tu eres parte del Amor Divino también. Y tus esfuerzos han sido necesarios para mi evolución, para ver el camino de regreso a casa. Sin ti, no hubiera podido darme cuenta quien era y para que estaba. Soy parte de un Gran Espíritu, soy Todo, y Todos. Y efectivamente, soy nada, de lo que tu refieres como algo. Y tu me has mostrado el contraste para que comenzara a despertar. No quisiera que renuncies, sólo has sido mi gran maestro. 
Y luego agregó:
-Lamento decirte que en este viaje que sigo tú te quedas; la vida sigue aún después de lo que me hacías creer que era la muerte; lo que llamas muerte no es el final.
- Pero... porqué me quedo?
-Es que... amado Ego, yo soy eterna y tu perteneces sólo a este nivel de conciencia. 
Finalmente agregó:
-Quiero que sepas que pese a todo lo que me hiciste creer, te amo y te estoy profundamente agradecida por tu obra. Sin ti nada hubiera sido lo mismo... quizás en alguna otra encarnación, estaremos juntos otra vez, aunque es probable que no te recuerde.

Donca